Leyendo este artículo de expansión podemos ver con cierta claridad lo que en los medios de comunicación denominan “Guerra de Pasivo” pero, ¿a que es debido? ¿Tiene algún sentido que estando el precio del dinero al 1% se remunere a tipos tan altos? Vamos a analizar algunos puntos de vista que nos pueden aclarar estas estrategias.
Empecemos por lo básico. Lo primero que debemos entender es que, a “grosso modo”, las entidades financieras obtienen ingresos recurrentes (ordinarios, habituales, normales por su actividad o No extraordinarios) mediante dos vías, una serían los intereses (el precio, el tipo de interés que nos cobran cuando nos prestan dinero), y otra mediante un grupo que podríamos englobar en el concepto “comisiones” (gastos corretaje, estudios, mantenimientos cuentas y etc). )
Una vez clarificado este esquema, parece obvio pensar lo siguiente: en condiciones ceteris paribus, para obtener resultados positivos en un margen, por ejemplo intereses, las entidades deben prestar el dinero a los clientes a un tipo superior al que remuneran el dinero que estos dejan en depósito. Esto es, supongamos una entidad que cuenta solamente con dos clientes, en la que uno de ellos deposita dinero con un interés del 2%, tendrá que prestar ese dinero al otro cliente a un tipo mayor, por ejemplo el 3%, para poder obtener así un margen positivo. Podemos hacerlo un poco menos simple y pensar en cobrarle al segundo cliente un 2,5% y cobrar al total de la clientela comisiones de administración, mantenimiento… por ese 0,5% que nos falta. (Este razonamiento tan sencillo, está detrás del incremento de todas las comisiones en la práctica totalidad de las entidades en los últimos años)
Pero, si el precio del dinero hoy en día está en mínimos históricos (recordemos el post anterior del Mercado interbancario) ¿que sentido tiene pagar a ese cliente un 2%, pudiendo acudir al Interbancario al precio del 1%?
Como viene siendo habitual, vamos a razonar algunas posibles explicaciones, de entre las múltiples que podemos escuchar o leer en prensa estos días, con el único ánimo de que a posteriori cada cual se forme su propia opinión.
En primer lugar lo más evidente sería razonarlo de la siguiente manera; como entidad financiera tenemos dos alternativas para financiarnos, el mercado mayorista o el minorista, (independientemente de que sea interbancario, overnight, emisiones de deuda, depósito y un largo etc.) No parece descabellado que en un hipotético entorno favorable, a finales de este ejercicio o a principios de 2011, el BCE empiece a endurecer las condiciones de acceso a su financiación (subida de tipos, exigencias de contrapartidas de mayor categoría crediticia…) Cuando esta financiación se reduzca de manera tangible (fin de la barra libre liquidez ) las entidades deberán compensarla con un aumento mediante el dinero minorista, es decir clientes (debemos tener en cuenta que simplemente “pedir menos” nos es una alternativa, ya que las entidades suelen tener vencimientos de deuda de manera recurrente que deben cubrir) Anticipándose a esta hipotética situación, las entidades quieren aumentar su base de clientes, obteniendo por un lado más cantidad de dinero, y por otro nuevas posibilidades de aumentar vía comisiones o en un futuro, vendiendo algún producto a estos nuevos sujetos.
Otra posibilidad, un poco mas “conspiracionista” podría ser que las entidades que mayores tipos ofrecen, son aquellas que tienen una cantidad de vencimientos desmesurada y una liquidez poco adaptada a estas necesidades, por ello, remuneran los depósitos con intereses elevados y muy fuera de mercado, buscando así equilibrar sus necesidades de dinero hoy, con la liquidez hoy, y resaltamos aquí hoy, ya que esta estrategia de “huir hacia delante”, lastra de manera crucial el margen de intereses de las entidades, y supondrá un nuevo reto en un futuro no muy lejano.
Profundizando en esta misma línea, también se podría pensar, que ciertas entidades cuentan con información privilegiada y anticipan una gran subida de tipos de interés para intentar obtener financiación barata en los próximos ejercicios, esto es; si pensamos que en un futuro cercano el precio del dinero subirá al 4% y nosotros creamos productos con vencimientos temporales largos (IPF a 2,3 y 5 años) remunerando, por ejemplo al 3,5%, salta a la vista el beneficio. No obstante, parece la menos probable de las opciones viendo la coyuntura en la que nos movemos y las declaraciones que recibimos del BCE.
Por último también es conveniente resaltar el efecto “arrastre”, pues si una entidad emprende una campaña agresiva en cuanto a tipos y sustrae una cantidad elevada de clientes a la competencia, es normal pensar en que esta segunda, actuará de alguna manera para contrarrestar dichas acciones. En este artículo que hable de los dos bancos mas grandes de nuestro país podemos ver con claridad el efecto del que hablamos.
Finalizaremos el post de hoy comentando brevemente que efectos trae esta “guerra de pasivo”. El más positivo y evidente, es que a nivel particular, el ahorrador podrá encontrarse en los próximos meses suculentas ofertas en multitud de entidades para obtener interesantes rentabilidades por sus ahorros. Por el contrario como ya hemos dicho anteriormente, otro efecto ha sido y será, el aumento del margen de comisiones en casi todos los productos y servicios de las entidades. Otro efecto bastante evidente, es que los diferenciales a la hora de pedir Activo (es decir, clientes que piden préstamos, créditos…) serán, con total seguridad, cada vez mas elevados, pues como veíamos en unos de los primeros párrafos, si se remunera caro, hay que prestar caro, para compensar. El último, seguramente el más importante de los efectos, no recaerá directamente sobre la clientela. Si las grandes entidades financieras del país prolongan esta situación, las entidades menores, sobretodo cajas de ahorros debido a su mayor exposición al sector inmobiliario y por ende, mayor situación de riesgo de liquidez, pueden sufrir decrementos insalvables en su base de clientes.
La reducción de los márgenes, y con ellos los beneficios, la exposición al sector inmobiliario, el aumento de la morosidad… Todo este cóctel ha provocado que el sector financiero Español, y en concreto las Cajas de ahorros se enfrenten a una etapa histórica, en la que las necesidades de recapitalización, y la difícil misión de sanear los balances, harán que en los próximos meses se afronten procesos de fusión, integración y demás, que reordenaran de una manera espectacular, llamativa y novedosa, el mapa financiero del país. Por esto parece interesante que nuestro siguiente post nos aclare un poco los entresijos de este tema de furiosa actualidad “Fusiones de Cajas de ahorros, cuándo, dónde y por qué”
sábado, 10 de abril de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
